De vuelta al mar
Hoy sé que no puedo esconder mis súplicas en estas líneas; que la vida, tú vida sigue y es plena y que el peso de tu recuerdo me venció en cada lucha que libré cuando la soledad me acompañaba.
A la misma edad que tengo desconoces que he suplicado a los días plenos que no se marchen, que se queden conmigo para apartar de mí la sombra de tu contorno.
He suplicado a las noches oscuras no ser ultrajadas y que el brillo de tu cabello no las perturbe.
Hoy, a mi edad, a la misma edad que tú tienes he de reconocer que todo eso fue en vano.
Reconozco que hasta ayer las súplicas me convirtieron en la sombra que nunca viste y en la fuente de vida que dejaste en el camino.
Hasta ayer no quise celebrar la vida.
Sin embargo mujer, hoy, a la misma edad que tú tienes debo decir que no me duele dejar que tu vida siga porque en el primer minuto de este día me sorprendió la mía, me abrazó tan profunda y limpiamente que no pude resistirme a su abrazo puro, sus labios llegaron a mi oído y en una voz casi apagada, vencida por el sueño me dijo que ella era la vida y que vale la pena vivirla.
Me duele desprenderme de la tristeza acumulada desde tu partida porque ella fue mi alimento diario; sin embargo hoy sé que moriré antes que mi vida, que pasaré noches en vela, que correré kilómetros eternos para encontrarla, que aprenderé nuevas palabras, descubriré nuevas imágenes y mi alimento será la vida misma.
A la misma edad que tú tienes, a la mitad de la vida, mujer he decidido comenzar una nueva vida en la que el mar construirá historias, en la que las celebraciones sean felices y en la que pueda dejar el guiño de tus ojos guardado en el cajón del que hoy libero a mi vida.
Aún ignoro si sabrás de esto, si querrás leerlo o si te dirá algo.
Aún ignoro si te encontraré mañana, si me reconocerás ese día.
Sin embargo hoy libero a tu recuerdo para escribir de mi presente y este es el mejor regalo de cumpleaños que he tenido en toda mi vida.
Hoy me marcho, voy de vuelta al mar a contar historias de la mano de la señorita McKenzie y de su cielo lleno de estrellas de madrugada.










